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Al rico caldo depurativo post-navideño

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Esta es una época de promesas, de estómagos llenos, de “no como más en una semana”, de post-excesos y ganas de pasar página. Una de las formas más fáciles, económicas y ricas de limpiarnos y eliminar toxinas es instaurar la costumbre del caldo depurativo en la cena.
No se trata de pasarnos la noche en la cocina, sino en hacer un caldo base interesante el día que mejor nos venga, por ejemplo el domingo. Lo guardamos en la nevera (en envases de cristal) o congelado en varias “dosis”, y empezamos cada cena con un vaso o taza del susodicho. Para no aburrirnos, podemos darle un toque distinto cada día al calentarlo. Aquí os queremos dar ideas para el base y los “tunings” posibles.
Que no sea sólo tras la Navidad. Si te gusta y coges la costumbre este caldo depurativo con sus variaciones te puede acompañar en otoño e invierno. O en esas épocas del año en las que por catarros u otros temas necesites ayudar a tu organismo.

Para que sea depurativo la calidad es importante

Lo primero; usa ingredientes ecológicos en la medida de lo posible. Y diréis “ya están las hierbas con la cantinela eco”, pero en estos casos es importante.
Para empezar, si queremos usar las propiedades terapéuticas de las verduras, necesitamos que conserven al máximo sus nutrientes. Por tanto que hayan sido cultivados respetando los tiempos de maduración. La mayoría de los nutrientes se generan en la última fase de maduración que debe de ser en la tierra, no en una nevera. Y deben madurar en tierras ricas en minerales y cuidadas sin agrotóxicos. Por supuesto que no hayan sido radiadas ni enceradas ni tratadas de ninguna otra manera de conservación anómala.
Para continuar, poca depuración de toxinas vamos a hacer si ya las verduras vienen cargaditas de químicos, pesticidas, acelerantes de la maduración, genes alterados y guarrerías varias. Esto es mucho más importante en el caso de las crucíferas (coles, brócoli…). Son verdaderas esponjas de toxinas tanto dentro de nuestro organismo como fuera. El brócoli por ejemplo es tan afín a los metales pesados y químicos de compleja eliminación que facilita la evacuación de ellos (mirad sino este estudio).
Si ese mismo brócoli crece en un entorno contaminado y es regado por pesticidas químicos variaditos, llegará cargado de ellos a tu organismo y es más fácil que te ensucie en vez de limpiarte. Se podría decir que las crucíferas es mejor no comerlas si no son ecológicas. No querrás hacerte un caldo de disruptores endocrinos.

Vamos con los ingredientes básicos

Más allá de daros una receta inamovible, preferimos daros a elegir para que cada uno mezcle a su gusto. Una vez hecho el caldo podéis escurrir las verduras y usarlas como guarnición en la comida. También podéis añadirle unas legumbres haciendo una especie de ropa vieja rehogadita con un poco de pimentón y ajito. También podéis añadirle un poco de caldito y un par de patatas y hacer una cremita. Aquí no se tira nada, señores.
Primero elegimos las verduras principales. Siempre hay que contar con 2 o 3 de ellas para un buen caldo de este tipo. Tendremos la cebolla, puerro, alcachofa, col verde rizada, coliflor, repollo y apio. Todos ellos son depurativos de distintos órganos, diuréticos y ricos en minerales y antioxidantes. No tengáis miedo a que las crucíferas os sean indigestas porque vamos a añadir alga kombu (unos 5 centímetros al principio de la cocción), que aparte de añadir sus nutrientes (ácidos grasos y minerales sobre todo) hace más digeribles las fibras vegetales.
Estas verduras las lavamos bien. Podemos cortarlas en trozos grandecitos y echarlas todas. Si queremos más potencia de sabor podemos rehogar un poco a fuego lento la cebolla al principio. Pondremos un poco de sal del Himalaya para aportar minerales. También se puede usar agua de mar sustituyendo un tercio del agua total.

No todo va a ser verde

Aparte de esto y sobre gustos, hay muchas otras que se le pueden añadir. No hace falta que sean todas las que proponemos. Elige en función de gustos y disponibilidad. En concreto recomendamos:
  • Zanahoria (antioxidante y le aporta su sabor dulce)
  • Lechuga (sobre todo si se tienen problemas para conciliar el sueño, ya que en caldo tiene propiedades relajantes)
  • Calabacín (mejor con la piel que contiene muchos minerales y oligoelementos)
  • Tomate seco (tenemos unos con ajo negro que son maravillosos para esta receta)
  • Ñora (da un potente sabor y aporta vitamina C)
  • Nabos (alcalinizantes y ricos en selenio). En concreto somos muy fans de añadir un poco de nabo daikon, que da mucho sabor al caldo y es superalcalinizante (lo tenemos seco en bolsas que es mucho más cómodo).
Respecto a las especias, se pueden añadir al caldo base los últimos 10 o 15 minutos de cocción.  También usarlas al servirlo para que de vez en cuando el caldo diario cambie un poco. No sólo necesitarás añadir menos sal, sino que aportas la potencia de los fitoquímicos de estas hierbas. Si tienes dudas mira en cada uno de los productos, que hemos puesto sus propiedades tradicionales más conocidas.
En el caldo base es recomendable el laurel, el romero, el jengibre fresco, el tomillo o una pizca de estragón. Nosotras en general recomendamos que pongas lo que pongas, añadas casi al retirar del fuego una buena cantidad de cúrcuma en polvo.

Tunea al tomarlo y te parecerá nueva cada día

En el día a día se puede añadir un poco de jengibre rallado, ajo en polvo, un poco de hierbabuena o una pizquita de las especias que te gusten. No pongas todas de golpe, simplemente elige una o dos y juega con las variedades.
Y alguno de los días es ideal poder añadir una cucharita de miso por ración. El miso es una maravilla; colabora con la desintoxicación, ayuda al cuerpo a protegerse de la radiación electromagnética y cuida la salud de tu flora intestinal, y además está bien rico. Nunca se cocina. Se mezcla con un poquito de caldo caliente hasta que se diluye, y entonces ya se mezcla con el resto del caldo.
Hacednos caso, empezad cada cena de este mes con un vaso o taza de caldo depurativo y veréis qué maravilla. Eliminaréis líquidos (y con ellos algo de todo eso que se ha acumulado con estas fiestas) y toxinas. Además ayudaréis a los emuntorios (riñones, hígado e intestino) y os sentiréis mucho mejor.
Para los que cenáis tarde os damos otra idea. Un día a la semana, lunes por ejemplo, comed fruta y frutos secos sobre las 19h-20h de la tarde. Como una merienda tarde. A la hora de la cena tomad sólo un buen tazón de caldo depurativo. Con este semi-ayuno le daréis un respiro a vuestro organismo y dormiréis de maravilla.
Si quieres complicarte poco y que te tengamos los ingredientes preparados, péganos un toque o escríbenos y de un día para otro te ponemos una cajita lista para llevar.
Post escrito por Estela Castro naturópata
Photo credit: looseends via Visual Hunt /  CC BY-NC-SA
 * El contenido de este artículo es informativo, con fines educativos y proveniente de diversas fuentes, tal y como indicamos en nuestros “Términos y condiciones”. Cualquier información contenida en este artículo se debe situar en un contexto de dieta equilibrada y variada, y las posibles recomendaciones son para un uso moderado. No tiene la intención de diagnosticar, tratar, curar o prevenir ninguna enfermedad. En ningún caso constituyen una indicación o pueden sustituir las recomendaciones de su médico o profesional de la salud. Si tiene alguna duda sobre su dieta consulte con el profesional de la salud que considere más adecuado.
** Los complementos alimenticios no deben usarse como sustitutos de una dieta equilibrada ni de un modo de vida sano. No superar la dosis diaria recomendada. Mantener fuera del alcance de los niños. No tomar en caso de hipersensibilidad a alguno de sus ingredientes. Los resultados de los complementos nutricionales pueden variar en función de la persona, y el tiempo para obtener los beneficios indicados dependerá de cada caso.
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