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Krakens de lino, crujientes, veganos, sin gluten y llenos de fibra.

crackers de lino

Lo prometido es deuda y aquí están nuestros ya famosísimos crackers de lino (aunque a nosotras nos gusta llamarles Krakens). Unas tostitas crujientes sin cereales que pueden sustituir al pan en muchas ocasiones, como cuando quieres sólo untar algo, empujar o tener un acompañamiento del estilo.

Son deliciosos, un auténtico vicio sano, que además puedes hacer de todos los sabores que puedas imaginar. Así no te aburres y los adaptas a los gustos de la familia o invitados. Esta es mi receta, pero puedes probar cambiando cantidades para llegar a la que te guste a ti. Yo lo hago continuamente, salvo en la proporción de lino y agua.

¿Por qué Krakens en vez de crackers de lino?

Curiosamente me lo pregunta bastante gente. En realidad se llamaban crackers de lino en un principio. Pero la fonética y la cultura literaria y cinematográfica de hoy en día hicieron por cambiarlo. Mi chico al parecer no había oido la palabra cracker en la vida, pero por supuesto sí kraken. Así que cada vez que yo los nombraba, él entendía el animal mitológico. Como soy un poco friki, pues debió pensar que les había bautizado así y en ningún momento le extrañó XD

Un día alguno de los dos vocalizó más y se aclaró el malentendido, pero nos hizo tanta gracia que por supuesto tuvieron que quedarse con el nombre más poderoso de los dos. Así que no esperéis una razón profunda, fue sólo una anécdota divertida que los rebautizó.

Vale, están muy buenos, pero ¿tienen algún interés nutricional?

Por supuestísimo. Para empezar son una fuente de fibra soluble maravillosa, gracias a los mucílagos de las semillas de lino molidas. La fibra soluble colabora con el tránsito intestinal, manteniendo parte del agua en el bolo alimenticio y con cierta acción emoliente sobre la mucosa. Las dietas ricas en fibra por ejemplo son las recomendadas para la prevención de patologías intestinales como el cáncer de colon.

Pero además no podemos olvidar el aporte de ácidos grasos saludables, especialmente omega 3, que estamos recibiendo entre los anacardos y el propio lino. Se ven muy bien acompañados por los minerales de la sal del Himalaya y la levadura nutricional, ambas riquísimas en oligoelementos. Especialmente interesante en la levadura nutricional la cantidad de vitaminas del grupo B que incorpora, así como su riqueza en selenio.

Y eso sólo valorando la base. Si por ejemplo incorporas semillas de cañamo, tendrás más proteína y omega 3. Y si incorporas elementos para cambiar el sabor puedes ir desde las propiedades digestivas de las especias a las nutricionales de cualquier alimento que añadas.

Vamos con la receta de una vez

Está bien. Aquí viene la receta de la base, pero no te separes del monitor hasta haber visto las variaciones más abajo. En la base está la nutrición, y en las variantes la diversión.

En un bol grande o una fuente vamos a mezclar:

Esta sería la base, a la que simplemente vamos a añadir 1 taza y cuarto de agua. Removemos bien hasta que quede uniforme y dejamos reposar 5 minutos. A veces es necesario añadir un poco más de agua, la práctica es la que te lo dice, pero en general tras esos 5 minutos tiene que quedar una masa consistente. De hecho cuando la vuelques en la bandeja de horno te obliga a ayudarla y cae casi como una masa de pizza, toda junta.

A hornear y deshidratar

Mientras reposa, preparamos una bandeja con papel de horno. Sobre él la echaremos y extenderemos. Aunque en teoría se podría hacer cubriendo con otro papel pintado con aceite y usando un rodillo, a mi no me gusta ese añadido del aceite que queda, ya que quedan como cocinados. Prefiero extender la masa con ayuda de una cuchara sopera o una paleta (para gustos). Mientras precalentamos el horno a 180ºC.

IMG_20180404_222813La idea es que quede finito para que esté crujiente, pero cuidando de cubrir todo. Más grosor queda menos crujiente pero tienes que tener menos cuidado al untar, y hay que dejarlo más tiempo deshidratando. Que la masa no llegue a los bordes de la bandeja que se quemará más fácilmente. Una vez extendida en una o dos bandejas (dependiendo del grosor que hayas dado), marca las formas con un cuchillo o cortapizzas, haciendo una leve vibración.

Ponemos la bandeja en el centro del horno (si son dos bandejas repartimos alturas, claro). Preferiblemente si nuestro horno tiene la opción de ventilador lo elegimos. Estaremos pendientes porque tienen que quedar un pelín más doradas pero nunca quemarse. Los tiempos terminan dependiendo del horno y de la humedad de la mezcla (dependiendo de los añadidos), pero está en torno a los 15-20 minutos. Una vez vemos que están dorando, apagamos el horno pero dejamos las bandejas dentro deshidratándose con el calor residual hasta que estén secas y se separen casi solas del papel.

Cuanto más tiempo estén con el calor residual en vez del horno mejor. Preferiremos cocinarlas lo menos posible para preservar la integridad de los nutrientes. Ve cogiéndole el punto a la receta, a tu gusto y a tu horno. Como es fácil de hacer y rápida, vas a hacer muchas porque vuelan.

En las variantes está la diversión

Como hemos dicho, lo genial es poder hacer cambios para no aburrirte y darle el toque que te cuadre.

Puedes cambiar de fruto seco, o incluso quitarlo si se es alérgico (cambiando por semillas de cáñamo), pero es la mezcla del anacardo con la levadura lo que le da ese toque como de queso que para mi es básico. Las semillas de cáñamo también pueden sustituir a las de lino enteras, aportando más proteína, pero cruje menos, así que va en gustos.

Yo empecé simplemente añadiendo especias, por ejemplo la de curry (añadiendo el curry crudivegano de BioArtesa que siempre triunfa) nos gustó bastante, y las de comino, pimentón dulce, cilantro y hierbabuena (un rollo moruno) van genial con el hummus. Aún tendremos que probar con Tikka Masala. Sean las que sean, se añaden a la mezcla base antes del agua y de forma generosa.

IMG_20180404_233020Después hicimos una con cebolla (media cebolla) y aceitunas negras, ambas cosas pasadas por la picadora para que estuviesen bien finas (es la de la foto). Las últimas que hemos hecho han sido una bandeja con tomate seco en polvo, aceitunas negras y mucho orégano (recuerdan a la pizza, están deliciosas) y otra bandeja con mojo picón (escurrido del aceite) y cebolla. Tenemos pendientes unas de ajo, ralladura de limón y perejil.

Lo que vayas a añadir se pone en la base antes del agua, y puede variar el tiempo de horneado por tener más humedad. Es cuestión de ir vigilando y cogerle el punto. Las opciones son infinitas, y nos encantaría conocer vuestras ideas y resultados. Comentad en este mismo post y seguro que alguien se animará a probarlas.

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