cultivo de te mejor a granel

¿Por qué a granel?

Os podemos decir que más de una vez hemos “perdido” una venta cuando alguien ha venido a comprar tés en bolsitas y les hemos explicado que sólo vendemos a granel y por qué. Pero en general la mayoría de las veces la gente lo entiende. Tantísimo que cambia radicalmente su forma de consumir el té y las infusiones. No sólo te será más económico. Consumirás té de mejor calidad, con más propiedades y evitando ciertos químicos. Lee nuestros argumentos y nos cuentas qué opinas 🙂

te blanco granada canela atardecer en la alhambraRecogida y procesamiento

En general para el té a granel las hojas se recogen a mano. Para que un té sea de buena calidad (no sólo de sabor sino a nivel terapéutico) se recogen las primeras hojas y brotes de la planta, más jóvenes por tanto. Además ciertas investigaciones indican que las hojas más antiguas (salvo excepciones de ciertas especies) además de más amargas pueden tener propiedades antiterapéuticas. La integridad de la hoja es importante, porque si no se rompe conservará mejor sus propiedades. Por ello muchos procesos como el enrollado se hacen de forma artesanal.

Como las bolsitas de toda la vida (no así las pirámides) son tan pequeñas la planta va prácticamente molida. Para reducir costes se recoge generalmente con máquinas, incluyendo ramas y hojas antiguas. No es poco habitual añadir en el embolsado aromas y colorantes artificiales. Esto es debido a que al estar rotas las hojas pierden su aroma más rápido.

Ya en la taza también hay diferencia

Un buen té a granel puede ser infusionado varias veces, mínimo dos y hasta cinco veces en muchos casos. Disminuirá gradualmente el sabor, aroma, color y cantidad de teína. Cada tipo de té tiene su temperatura y tiempo adecuado para sacarle el máximo partido. Más allá del “postureo” o del ritual que cada uno quiera tener, los buenos tés son productos artesanales que mejoran con un poco de cuidado. Si la planta tiene espacio para flotar y moverse en el agua soltará de forma más eficaz e intensa sus propiedades y sabor.

Un té en bolsitas se usa sólo una vez, suelta casi de forma inmediata su sabor debido a que es casi polvo. Además en las bolsitas blancas “de toda la vida” la planta no tiene nada de espacio para poder moverse. Si esto fuera poco Greenpeace en su último informe sobre tés en India recogió muestras de tés embolsados y encontró lejías, blanqueadores (para la bolsa) y multitud de pesticidas. Para garantizar la ausencia de pesticidas y otros químicos y metales pesados en la planta, que no se lava, sólo tenemos los tés ecológicos, que además son analizados lote por lote tanto en origen como en las mayoristas europeas.

Las pirámides de té que recientemente se están usando más permiten más espacio para el infusionado. Suelen recoger hojas más enteras y de mejor calidad, y suelen ser de materiales no blanqueados como la “seda”. Cuentan por tanto con la ventaja de la comodidad de las bolsitas con menos inconvenientes. Aunque conservan uno; el coste, ya que suelen ser una presentación mucho menos económica que el granel.

Vale, me has convencido… ¿Y ahora que tengo té a granel cómo me lo preparo?

Eso no es problema, ya que una vez que encuentras tu método adecuado o preferido y le coges el tranquillo son muy sencillos. Vamos con varios ejemplos y en la sección de accesorios encontrarás modelos a elegir de algunos de ellos:

  • Método tradicional. Es decir, cazo en el fuego y colador. No puedes decir que no tienes los elementos necesarios. Además la ventaja es que puedes hacer de esta forma en el mismo tiempo un litro de té o infusión para varias personas. También puedes dejar la hierba en el colador para un segundo o tercer infusionado. Simplemente recuerda que generalmente la planta no tiene que hervir en ningún momento, y que todo sale mejor si tapas el cazo durante el infusionado.
  • Teteras varias. Igual que el método tradicional pero con una tetera del tipo que sea. Simplemente sigue sus instrucciones. Estate atento al tiempo y a servir sin quemarte.
  • Bolitas y similares. Las bolitas o pinzas de metal de distintas formas y tamaños es un método muy sencillo. Lo único que tienes que tener en cuenta es que no hay que llenarlas hasta arriba. Usas la cantidad de té adaptada a la cantidad de agua que vayas a infusionar y dejas la mitad de la bola para que la planta flote con espacio. Hay gente que lleva al trabajo la “dosis” en su bolita, y la bola en una bolsita o funda, simplemente a falta de agua caliente y listos.
  • Tazas con filtro y tapa. Comodísimo cuando el té es para ti solo. Las de filtro de porcelana son más tradicionales pero suelen tener el problema de que plantas más pequeñas como el rooibos se cuelan por los agujeros. Las de filtro metálico no tienen ese problema. Hay mil modelos, elige el tuyo y a disfrutar.
  • Bolsitas para rellenar. Quizá la peor opción a nivel terapéutico. Vuelves a no tener espacio para que flote la planta, pero hay gente que lo prefiere. Pueden hacer sus propias mezclas, conocen claramente la calidad del té que hay dentro de la bolsa, y no se tardan nada en rellenar.